Hoy
sábado 18 de octubre… realicé una visita más que no estaba en mis planes
realmente, ya que el bimestre anterior nos dijeron que ya no vendríamos más a
Llanavilla. En esta oportunidad fui a ver a mis niños, con mucha más emoción,
así como un futbolista que sale a la cancha para disputar la final del
campeonato. Yo hice lo mismo, dejé todo en la cancha.
Antes
de ir al colegio Llanavilla, durante toda la semana estuvimos planificando las
salidas de todos los grados, esta vez yo ya no era coordinador, así es que
volvía con mi mini comunidad de inicial. Este regreso me gustó mucho, ya que
mis amigos me apoyaron bastante para ponerme al día en los temas que estaban
aprendiendo los niños.
El
día martes y miércoles planificamos la sesión de clases que íbamos a realizar en
inicial. Me sorprendí las brillantes ideas que tuvo un compañero, acerca de
poner música en las clases con un parlante, haciendo referencia así al pilar de
la tecnología, que lo tuvimos presente en Llanavilla.
También,
pensamos en una actividad relacionada con el juego con pelotas inflables, ya
que pasó por mi cabeza, que después de haber jugado, esas pelotas se las
podíamos dar a la directora para que las guardará, y así para que la puedan
usar en sus clases diarias.
Por
otro lado, ya en el día de la partida a Llanavilla, en rumbo de una aventura,
durante todo el camino me ponía a pensar que ésta, será la última vez que vea a
mis niños, y que se pondrá a prueba el cariño hacia a ellos en tomar la
decisión, de volverlos a visitar personalmente. Después de eso, llegamos a
Llanavilla, y como lo mencioné anteriormente, ésta vez ya no era coordinador.
Así es que, me dirigí a mi salón de inglés, junto con mis compañeros y
alistamos todo para empezar.
Al
momento de que llegaron los niños comencé a emocionarme de una manera muy
rápida, será por qué no los veo después de casi un mes, o quizás es porque los
quiero demasiado, yo diría ambas cosas. En cuanto a las clases, mi salón
mencionó que la clase de inicial, fue la mejor de todas, y yo creo lo mismo, ya
que nos divertimos aprendiendo, aparte de bailar, pintar, y estudiar, creo que
yo que nosotros como profesores, terminamos siendo los alumnos, ya que nos llevamos
demasiadas enseñanzas. 
En
relación a las experiencias de ciudad de Dios, yo el día de hoy viví 4 de
ellas, como la de liderar con inspiración, ya que la experiencia de ser
coordinador, me hizo aprender mucho más acerca de un liderazgo cristiano, que
siempre tiene que bajar a la cancha y ver que necesitan los demás. Asimismo,
también tuve la oportunidad de conocerme, aceptarme y superarme; y esto yo lo
puedo evidenciar en el momento en el que subí al bus y decidí reclamar acerca
de la tardanza de una compañera, es ahí en donde me di cuenta que esa antivalor
como el egoísmo, seguía dentro de mí, cosa que ya cambié en mi forma de ser.
Por otra parte, en cuanto al trabajo en comunidad, también viví esa linda
experiencia, ya que el duro trabajo realizado con mi mini comunidad se vio
reflejado aquel sábado en la tarde. Por último, la experiencia restante fue la
de organizar actividades, ya que yo con mi comunidad tuvimos creatividad para
llevar una clase llena de diversión, ya sea con los bailes o con los colores.
Finalmente,
después de un duro año de trabajo, termino esta aventura con una frase que me
dijo una niña llamada Andrea: “¿Vas a volver a venir?” Aquella frase siempre la
recordaré, y esa trascendencia que me llevo de Llanavilla, los niños también se
la llevan. Gracias niños, Gracias Llanavilla, Gracias Dios.



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