domingo, 24 de agosto de 2014

BITÁCORA N°1 - "DE REGRESO A LLANAVILLA"

Hoy día 23 de agosto visité una vez más el colegio Llanavilla después de tiempo. En realidad, cómo extrañaba ir a aquel lugar, en donde niños de tan solo 3 años me sacaban una sonrisa que ni otra persona lo podía hacer.

Como ya lo mencioné anteriormente, fui después de meses, pero en esta oportunidad era la primera vez que iba como coordinador y no como profesor de inglés. Es por eso que está historia que le contaré el día de hoy será un poco diferente a las demás.

Antes de empezar a contar cómo me fue hoy sábado 23, me gustaría decirle que esta  experiencia que tuve como coordinador, fue espectacular pero no fue fácil como pensaba, ya que el trajín de estar pidiendo los permisos a mis compañeros y de reunirme con los coordinadores de cada grado fue algo complicado, más ahora que el salón de 4to D y mi salón, comparten el mismo proyecto. Pero eso no significa que a partir de este bimestre será más difícil el hacer las cosas, por lo contrario, suena como un gran reto y gran compromiso que todos debemos tener para lograr el objetivo. 

Por otro lado, apenas llegué a Llanavilla vi que los salones estaban completamente vacíos. No me daba explicación del por qué se encontraba así el colegio. De repente, vi a un niño, que jamás lo había visto en el transcurso del año, su nombre era Juan Carlos. Él estaba jugando con kerosene, cosa que lo veía muy extraño, pero sino me daba cuenta que Juan Carlos estaba a punto de prender el encendedor junto con su mano a kerosene, no me imagino que hubiera pasado. Si Dios me cruzó en su camino fue por algo.

A partir de este hecho, él me dijo algo que hasta ahorita lo recuerdo: “Gracias por ayudarme, ¿Cómo te llamas?”. En mi opinión, creo yo que después de haberlo ayudado y explicado que lo que estaba haciendo estaba mal, comenzamos una amistad, ya que nos comenzamos a conocer más. Cabe decir que yo fui el que tuvo que “romper el hielo” ya que Juan Carlos pensaba que estaba molesto por lo que casi hace, pero no. Llanavilla es un lugar en donde yo tengo muchos amigos, y no me refiero a mis compañeros que se encuentran ahí, sino a los niños. Cuando escucho y cada vez que escucharé la palabra Llanavilla siempre recordaré un lugar lleno de alegría, lleno de experiencias bonitas, en donde pude experimentar la gracia de Dios en mi vida. En consecuencia a eso, puedo decir que los pilares del colegio San Agustín se encontraron presentes en mi día de hoy, como el de la trascendencia.


En relación a las experiencias de ciudad de Dios, hoy viví la de liderar con inspiración. Esto se en el momento de hacer el feedback como coordinador, ya que pude dar la conclusión y rescatar los puntos buenos y malos del trabajo de hoy. Asimismo pude tener la experiencia de conocer, aceptarse y superarse a causa de que pude ver que tenía habilidades para liderar un proyecto y reconocer mis debilidades, cosa que debo mejorar. Además pude sentir la experiencia de esforzarme y comprometerme, ya que estuve al tanto de las clases de todos los grados, preocupándome si algo pasaba. Por último, creo yo que la más importante es la de trabajar en comunidad, ya que es algo que yo vengo trabajando desde hace mucho tiempo, y que yo sé que lo hemos logrado ya. Ahora solo tengo que decirle a Dios: “gracias por darme esta oportunidad, educar es una tarea de amor”.
En relación a las experiencias de ciudad de Dios, hoy viví la de liderar con inspiración. Esto se en el momento de hacer el feedback como coordinador, ya que pude dar la conclusión y rescatar los puntos buenos y malos del trabajo de hoy. Asimismo pude tener la experiencia de conocerme, aceptarme y superarme, pues fui capaz de ver que tengo la habilidad de liderar un proyecto, algo que hizo que tome una mayor consideración de mis propias cualidades, ya que en un principio no me creía capaz de alcanzar tal logro, pero luego con el transcurso de la actividad pude darme cuenta que nadie nace sabiendo como hacer las cosas, sino que a través de experiencias tú puedes adquirir nuevos aprendizajes . Además pude sentir la experiencia de esforzarme y comprometerme, ya que estuve al tanto de las clases de todos los grados, preocupándome si algo pasaba. Por último, creo yo que la más importante es la de trabajar en comunidad, ya que es algo que yo vengo trabajando desde hace mucho tiempo, y que yo sé que lo hemos logrado ya. Ahora solo tengo que decirle a Dios: “gracias por darme esta oportunidad, educar es una tarea de amor”.