Hoy
28 de septiembre, no me sentía tan contento al saber que iría a Llanavilla por
última vez. No sé si algún día volveré a ver a mis niños, eso no lo sé yo y ni
uno de mis compañeros, solo lo sabe Dios.
Al
fin y al cabo, para llegar al sábado de la visita a los niños, transcurrió una
semana un poco pesada, ya que creo yo que el trabajo de liderar un salón junto
a una compañera más, no fue tan fácil como yo esperaba, ya que por un lado
siento que hice un buen trabajo al decirle a todos que tengan compromiso en sus
clases y que lleguen temprano a la salida de los buses, también siento que hice
mal en no exigir más a aquellos que no me pasaban los sílabos y sus permisos
para tener listo todo el día que salgamos a Llanavilla. Añadiendo algo más, lo
que yo pienso con respecto hacia mis compañeros de 4to D, es que ellos no le
ponen un compromiso como nosotros y tampoco sienten ese sacrificio que ellos
deben de tener. Por ejemplo hoy en el bus escuché palabras cómo: “¿A qué hora
nos vamos a ir?”, “no es justo que porque hayan coordinado mal tengamos que
esperar a inicial”. Sé que a veces como amigo no está bien que diga esas cosas
de mis compañeros, pero parte soy un líder, que trata de buscar la mejora de
los demás, para el bien del trabajo en comunidad. A partir de este hecho, pude
vivir dos experiencia de ciudad de dios, la de organizar actividades y liderar con
inspiración.
Por
otro lado, ya empezando a hablar de mi experiencia como coordinador, cuando
pisé Llanavilla sentí que este día tenía que gozarlo al máximo ya que en mi
mente estaba que nunca jamás iba a regresar a ver a mis niños. Es por eso que
al momento que llegué comencé a desesperarme un poco, aun así siendo coordinador,
ya que vi a pocos niños en los salones, y pensé que sería como la otra vez, que no vinieron muchos niños y en donde
la desilusión fue grande para mí. Sin embargo, todo salió a la perfección, todo
estaba ordenado, se notaba una gran planificación por parte de los grupos, pero
lo que noté fue que faltaba ese toque de liderazgo en algunos de mis
compañeros. A partir de este hecho, y muy aparte de los desacuerdos que pueda
tener con algunos de la D, puedo decir que viví una experiencia y un pilar del
colegio, la de trabajar en comunidad.
Finalizando
mi visita a Llanavilla, pude cerrarlo con algo divertido para mí, y es que me
puse como voluntario para actuar en el cuenta cuentos de 4to F. Al principio al
haber terminado las sesiones de clase con mi comunidad de inglés, me dio
flojera actuar y cumplir mi compromiso con los chicos que enseñan español, pero
recordé que los niños me necesitaban a mí para poder así disfrutar de una buena
clase. Esto hace referencia a una experiencia más, me refiero a la
comprometerme y esforzarme, ya que mostré perseverancia y compromiso en mis
actividades personales.
Acá,
en estas palabras termina toda una linda historia que siempre recordaré en mi
vida. Será difícil olvidar todas las alegrías que me dieron estos niños, le
pido a Dios que los cuide y bendiga en todo lo que hagan, porque tal vez yo
hice algo por ellos, pero ellos hicieron mucho más por mí. Hasta luego Llanavilla,
esto no es un adiós.

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