viernes, 6 de junio de 2014

VISITA A LA CASA DE REPOSO - EN RUMBO DE UNA AVENTURA DIFERENTE

Hoy viernes 6 de Junio, decidí empezar una aventura diferente, esta vez no fui a Llanavilla a estar con los niños, que poco a poco los estoy viendo como mis propios hermanos menores, sino fui a la casa de reposo junto a unos compañeros de 4to A que me dijeron para ir y esa idea me conmovió.
En un primer lugar me gustó la idea de cambiar de ambiente, me refiero a que en otra oportunidad me gustaría volver a visitar la casa de reposo e ir a también a la casita de la paz, no ayudar solamente a los niños de Llanavilla, sino ir repartiendo alegría y liderazgo a las personas que lo necesitan.
Apenas terminó el colegio a las 3 y media, yo con mi grupo de compañeros de otro salón fuimos en combi a la casa de reposo, llegamos a las cuatro en punto. Simplemente al entrar, sentí la misma sensación que sentía cuando iba a visitar a mi abuelo, que en paz descanse, cuando lo veía sentado viendo la televisión con un pan y servilletas en la mano. A partir de ese momento, deje mis cosas a un lado y fui con mis compañeros a hablarle a una anciana, no recuerdo muy bien su nombre pero escuché algo de ella que me dolió en el alma y por si fuera poco me sentía un poco triste por ella. Ella mencionó lo siguiente: “Mira Jaime (otro anciano) han venido mis amigos, ellos son mis amigos, mis amigos”. Con aquello escuche de ella deduje que ni una persona la venía a visitar a parte de nosotros, y que ella como todo ser humano, necesita de amor y cariño, porque ¿quién puede vivir sin ser amado? Otro cosa que me sorprendió de ella fue que le pregunté si tenía familiares, y me respondió que sí, pero no la venían a visitar. ¿Hasta qué punto podemos decir que la casa de reposo es el mejor hogar para las personas de la tercera edad? Con solo haber vivido una tarde con los ancianos de la casa de reposo, puedo decir que no es el mejor hogar, no digo porque los traten mal, sino es que en un hogar siempre deber reinar la alegría y calma, cosa que no hay, porque están los ancianos que sufren al ver que las personas, sus familiares no los visitan, y nos ven a nosotros como sus grandes amigos. Sentí una de las siete experiencia de aprendizaje de ciudad de dios, que fue la de buscar la verdad y actuar con coherencia, porque cómo es posible que haya gente que no pueda atender a personas de la tercera edad, y dejarlos prácticamente abandonados en una casa de reposo, en que lo único que hacen es visitarlos cada cierto tiempo, y eso si es que los visitan frecuentemente.
Fue un placer enorme haber conocido a varios ancianos, en especial a Don Pablo que en el momento que lo vi sentí una corriente eléctrica que pasaba por mi cuerpo porque pensé que era mi abuelo. Don Pablo era un anciano que era ciego, pero a pesar de eso tenía un buen sentido del tacto. Me gustó mucho conversar con él, porque tuvimos las mismas clases de conversaciones que tenía con mi abuelo, que era acerca del fútbol. Algo que él me dijo y que hasta ahora lo recuerdo fue “Un hincha es aquel que siempre va a ver a su equipo aun así juegue mal o juegue bien”. Estas fueron unas bonitas experiencias en una parte. Él era hincha del Municipal y me dio ganas de prometerle que le traería una camiseta de su equipo preferido. Pude trabajar un pilar del colegio, que es la trascendencia y es que el señor Pablo me dijo que no había hablado con alguien diferente que no sea el compañero de su cuarto desde hace mucho tiempo.

Por otro lado tuve la oportunidad de hablar con una ancianita que sufre de Alzheimer, que me confundió probablemente con uno de mis compañeros de la sección de 4to A. Me pareció muy graciosa, a pesar de su enfermedad, aunque ella no lo sabe, sabe llevar tranquila su vida en la casa de reposo. Aunque así como los demás ancianos, ella también siente pena por haber estado ahí y no al cuidado de sus hijos. Sentí una experiencia de ciudad de Dios que fue la de Sentir con la Iglesia y el mundo porque me sentí un poco apenado con el sufrimiento que llevan en el fondo estas personas, y por esa razón me gusta ayudarlos, me gustó haberme puesto a su servicio y compartir algo por lo menos una tarde. En esta visita a la casa de reposo me quedo con una cosa, y es que aprendí a valorar más a mis abuelos, a tus padres, en este caso más a mis abuelos, porque no los visito como lo hacía antes, sé que ellos son grandes personas y me quieren mucho a mí, y debo darles tiempo a ellos para aunque sea preguntarles cómo están, ya que el día que ellos no estén conmigo en este mundo, sé que me harán falta y yo desde aquí no podré hacer nada.

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