Sábado 31 de mayo, estaba
preparado para ir a una aventura más. Con mis amigos había preparado una gran
sesión, por lo menos eso era lo que yo pensaba al ver a mi comunidad tan segura
de lo que iba a hacer en Llanavilla. Días previos a la sesión, yo con mi grupo
nos reunimos dos veces para coordinar algunas actividades. Este curso de ciudad
de Dios me ha ayudado a ser más comprometido con mis propias cosas, por ejemplo
antes no era así, no quiero decir que antes no me importaba nada, sino que
ahora motivo a otras personas a que vivan las mismas experiencias que yo, trato
de hacer un poco de liderazgo. Eso se llama trabajo en comunidad. Un caso en mi
comunidad fue que mi compañero Fabrizio no iba a las reuniones de ciudad de
Dios, y yo junto con mis demás compañeros hablamos con él, porque queremos que
él descubra y sienta esta experiencia linda que es estar y pasar un buen rato
con los niños enseñándoles algo que no le durará una semana solamente, sino
para toda la vida. Trato de ejercer autoridad con madurez y siempre cuando se
trata de alguna reunión para coordinar algo sacrifico mis tiempos personales
para comunicar mis ideas y emociones con mi comunidad.
El mismo día que íbamos a ir a
Llanavilla, en la mañana después de la catequesis de confirmación fui con mis
amigos que también iban a ir a ciudad de Dios a almorzar al Mc Donalds, para
pasar un rato juntos antes de la actividad y hablar acerca de cómo estaba cada
uno y qué planes tenía para más tarde. En una de esas conversaciones que
tuvimos, conocí un poco más de ese amigo que lo veía todos los días pero que
jamás había tenido la oportunidad de decirle cómo iban las cosas en su casa.
Aquella conversación hasta ahorita la sigo recordando porque yo le pregunté qué
era lo que no le gustaba de mí y el me respondió con total honestidad. Lo dijo
de buena de manera y es por eso que pude adquirir una mayor conciencia de mis
propios defectos y habilidades y por qué no de mis propias acciones, ya que a
veces yo soy muy impulsivo y no sé controlarme en situaciones críticas.
Por otro lado, aparte de pasar un
momento divertido junto a mis amigos, me despeje de muchas cosas, porque casi
toda esa semana me la había pasado estudiando y haciendo tareas, pude relajarme
a partir de ese pequeño compartir con mis amigos. En esta acción yo identifiqué
uno de los pilares de enseñanza del Colegio San Agustín, que fue la
trascendencia, ya que hace tiempo no me sentía tan libre de expresarme, de
contar mis problemas con mis amigos. Algo que aprendí en esa semana fue poner
los osos sobre la mesa, y es que si no vemos todo nuestro alrededor se nos hará
difícil trabajar. En otras palabras, no preocuparte por ti mismo solamente,
sino por los demás, porque quien sabe que es lo que la otra persona estará
pasando.
A medida iban pasando los
minutos, ya faltaba poco para que todos los alumnos que iban a ir ciudad de
Dios se reunieran en el estacionamiento. Sin embargo, algo inesperado pasó, y
es que el bus con el que íbamos a ir no llegaba y no nos quedó más que esperar.
Entre tanto esperar y esperar, ya nos habíamos retrasado media hora. Pero a
partir de eso, creo yo que no se desperdició el tiempo ya que ese tiempo lo
usamos en pasar tiempo en comunidad y otros para ensayar sus sesiones que iban
a hacer. 
Finalmente, el bus llegó después
de más de una hora de haber estado esperando, nosotros subimos y fuimos en
rumbo a Llanavilla con la ilusión de hacer nuestras sesiones lo más rápido
posible o de lo contrario nos podíamos retrasar sólo por haber salido tarde. A
consecuencia de eso, pasó algo que me chocó demasiado, que cuando llegamos no
encontramos a ni un niño y me puse a pensar como ellos habrán estado aquí esperándonos
hasta que nosotros viniéramos todos aburridos y tal vez con molestias. Sin
embargo, me di cuenta que este curso ciudad de Dios no solo está hecho para
vivir experiencias buenas, sino también malas y a partir de eso aprender de
ellas. Ese día al subirme al bus para regresarme al colegio, me sentí que me
estaba yendo con las manos vacías y me daba mucha lástima no haber hecho mi
sesión como yo la esperaba. Otra cosa que también aprendí a partir de esto, fue
que el problema de la demora del bus no fue culpa de nadie de nosotros, sino de
la empresa misma, y es que en una comunidad no se trata de echar la culpa a
alguien, sino de buscar una solución juntos para solucionar el problema. En
esta experiencia solo me queda decir que cuando tengas un problema, o haya una
situación que afrontar en comunidad, no busquemos responsables, porque haciendo
eso no ganamos nada, sino hacemos que poco a poco nuestra comunidad se aleje.
Un buen trabajo individual es genial, pero un trabajo en comunidad es
maravilloso.
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