Hoy día, 5 de abril del 2014, comencé a elaborar las obras sociales, mi salón 4to E junto a 4to F fuimos al colegio Llanavilla a dar clases a los niños. Mi salón se dividió en 5 grupos, a mi me tocó los niños de inicial.
Al verlos, nos reunimos en un circulo donde me sentí un líder cristiano ya que hice una parte de la oración, algunos niños si sabían rezar, por otro lado habían niños asustados, quizás porque era la primera clase y no sabían mucho acerca de lo que íbamos a hacer.
Al momento de movilizarnos al salón, comenzaron a surgir las experiencias de ciudad de Dios en mí. La primera fue en ver a los niños y preguntarles a ellos cuales eran sus nombre y que les gustaba hacer, todos me decían sus nombres, comenzamos a conocernos, yo me presente e hice una pregunta a los niños si les gustaba jugar fútbol, fue algo extraordinario ya que al solo mencionar fútbol los niños se alocaban y me contaban que podían meter muchos goles. En cambio las niñas les hice otra pregunta diferente, acerca de qué si les gustaba peinarse, me respondieron que si, así que no se me ocurrió otra idea que decirles "chicas que tal si me peinan a mí ya que estoy despeinado". Todo ese pequeño grupo iban acompañarme durante todo el año, me gustó mucho conocerlos, creo que al pasar buenos momentos recordé cuando jugaba con mi hermana que tenía aproximadamente la misma de edad que ellos.
La misión de mi comunidad, era dar clases de inglés a todos los niños, mi grupo de inicial, planeamos actividades desde hace tiempo, empleando un pilar de colegio san agustín que era el trabajo en equipo.
Como pude observar como salieron las actividad planificadas, tuve una segunda experiencia que era la de organizar actividades. Una de las actividades fueron dividirnos en tres grupos, ahí pude jugar con los niños y ir averiguando si tenían algún conocimiento de los colores de inglés....lo que me dejo sorprendido ya que si unos cuantos si sabían como se decía amarillo, rojo, verde en inglés, los niños captaron rápido y pudimos hacer la actividad que consistía en tirar pelotas de los tres colores y ponerlo en la canasta rojo, verde, amarillo respectivamente.
Así como hubo momentos alegres, también hubieron momentos difíciles que tuvimos que controlar como una comunidad que siempre puede contra todo como por ejemplo cuando los niños comenzaban a llorar porque querían algo, o cuando le quitaron los lentes a mi compañero Fabrizio y no sabíamos como quitarle a la niña, ya que si lo hacíamos podía ponerse a llorar. Pero con el compromiso que tenía con cuidad de Dios, esto no podía ser problema para mí, me comprometí y me esforcé.
Solo el hecho de enseñar inglés, aplicábamos un pilar más del colegio, que era el internacionalismo.
Siempre actué con coherencia y busque la verdad, esto lo puedo evidenciar en el hecho que cuando los niños comenzaban a discutir por algo mínimo como niños que son, siempre trataba de buscar la mejor solución para que todos terminemos bien.
Hubo un momento en el que mi compañero Nicolle dijo "chicos todos abrasen a Aarom", y todos los niños le hicieron caso y todos fueron contra mí, me sentí como nunca, me divertí y siento que trascendió mucho, ya que cuando jugaba con mi hermana a veces no le tenía mucha paciencia en algunas cosas. En este caso, la paciencia no fue mi obstáculo para nada, me reí junto los niños y jugábamos con los globos.
Cuando era hora de irse tuve tiempo de jugar con un niño que me llamó la atención llamado Alex, que me contó que quería ser de grande. Él quería ser futbolista profesional y meter muchos goles por el Perú, le prometí un día venir con una pelota y jugar fútbol junto a él. Le dije que siga su sueño, aunque sé que es pequeño, yo a su edad también pensaba igual, hasta el año pasado que decidí consolidarme en mis estudios, promesas son promesas y pienso cumplirla.





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