A partir de lo vivido el pasado 8 de marzo en el colegio San Agustín, junto a mi compañeros, puedo manifestar que la primera experiencia en Cuidad de Dios fue como un inició de una largo camino difícil lleno de obstáculos pero no imposible.
Primero nos reunimos en el salón de audiovisuales, donde nos dijeron que íbamos hacer. Además propusieron un concurso, sobre que casa hace más tweets, donde pude a empezar a emplear los pilares de enseñanza del colegio, la tecnología.
Hay 7 aprendizajes en este curso, las cuales empleé todas. En Primer lugar Conocerse, Aceptarse y Superarse, es donde me pude dar cuenta que después de tanto tiempo vi a mi promoción reunida, no en un fiesta, sino como emprendiendo una experiencia nueva. También pude notar algo, y es que en mi promoción hay grupos, que siempre paran entre ellos y según mi opinión, el único grupo que debe existir en una comunidad, es ser todos o nada.
Otro de mis experiencias fue que pude actuar con coherencia, cosa que no lo hacía mucho tiempo. ¿Cómo demostré eso? Bueno generalmente yo soy de aquellas personas con poca paciencia y siempre se me escapan palabras que pueden traerme consecuencias debido a mi mal humor.
En esa jornada no me tocó liderar, pero vi como lo hacían los demás. Yo pensaba que líder era aquel que solo dirigía quien hacía que cosa, pero me equivoqué, ser líder también significa ser el encargado de evitar la injusticia y el sufrimiento en el grupo, llevar una comunidad en paz. En un futuro, si se me da la oportunidad, me gustaría ser líder de una comunidad y demostrarles a los demás de que soy capaz.
Al inicio al ver que nos dirigíamos a la cancha de futbol divido en las casas de olimpiadas, al observar que cuando hacíamos las dinámicas, mi grupo no colaboraba, en un momento pensé que las cosas saldrían mal. Pero fue ahí donde pude experimentar tres grandes experiencias como la de organizar actividades; comprometerme, esforzarme y trabajar en comunidad. A fin y al cabo pudimos realizar nuestro objetivo en ese momento, que era hacer bien los juegos por casa. No ganamos, es más, creo que no hubo ganador, pero desde ahí tengo la certeza que sabré trabajar en comunidad sin ninguna dificultad. Observe que siempre que haces una cosa así, siempre usarás el pilar del trabajo en equipo, pues tal vez parecerá un poco más dificultoso, pero obtienes resultados mucho más beneficioso que un trabajo individual, ya que como le mencioné anteriormente, aprendes a comprender las ideas de los demás y a saber llegar a una conclusión. Aquel día el trabajo en equipo estuvo basado también en no dejar que una pelota se caiga por el agujero, por lo que todos como promoción apoyamos para lograr aquel objetivo. Aquella experiencia tuvo un gran significado para mí, pues pude ver a mi promoción unida después de mucho tiempo.
Al finalizar las dinámicas en comunidad, nos dirigimos a almorzar, y luego a audiovisuales donde el profesor Piero Vinces, coordinador de cuidad de Dios, nos explicó un poco acerca de lo que quería el curso. Nos dijo que el colegio no solo se encargar que crezcamos como profesionales, sino como personas también, ya que de que me sirve tener una buena profesión sino tengo valores y estoy alejado de Dios.
Casi al finalizar el fray Elias, nos hablo acerca de pasar la pelota, nos hizo reflexionar acerca de eso y me sentí identificado con el ejemplo que nos dio, que cuando juegas fútbol muchas veces tienes la oportunidad de tener el balón pero por miedo a que falles y te critiquen o te digan algo la pasas a tu compañero, echándole todo tu peso sobre él. Y es ahí donde tuve mi última experiencia, la de sentir con la iglesia y el mundo. Muchas veces yo he tenido la oportunidad de ayudar a personas, pero no lo hacía ya que a veces era hacer un gran compromiso con ellos o sino por flojera propia. Esta pequeña jornada, trascendió en mi ser, ya que hoy en día me gustar a ayudar a cualquier persona necesitada, no importa si solo tengo un sol para mi pasaje, si una persona se muere de hambre, yo le compraría algo con ese sol.



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