Sábado
21 de junio fue el día en que yo no tenía que estar listo para subirme al bus
en busca de ir en una aventura, sino esperar a que los niños vengan a mi
colegio para vivir una experiencia más. Y bueno así fue, no tengo palabras para
expresar la felicidad que sentí al ver a mis pequeños jugando, divirtiéndose,
riéndose y escuchando nuestra clase, pero sin embargo haré todo mi esfuerzo en
dar mi declaración acerca del lindo momento que viví hoy día.
Antes
que nada me gustaría empezar hablando de mi experiencia de organizar actividades.
Como para todos los sábados siempre con mi mini comunidad nos reunimos en algún
recreo o salida para planificar actividades con creatividad, inspiración y
motivación. Pero hubo un problema, el cual ocasionó que entre mi mini comunidad
haya un conflicto, y es que nosotros quedamos para quedarnos un miércoles pero
nadie se quedó, más aún cuando ya habíamos confirmado nuestra asistencia. En
consecuencia no pudimos organizar nada en concreto, solo dimos ideas y a partir de eso entregamos el sílabo 2 días
después de la presentación. Fue una mala experiencia debido a que nos llamaron
la atención por no presentar el sílabo en la fecha solicitada, pero a partir de
este hecho mi mini comunidad llegó a la conclusión que si queremos hacer las
cosas de una buena manera debemos comprometernos y esforzarnos, cosa que
siempre lo hacíamos pero por obvios motivos no nos pudimos organizar ni
planificar mucho la clase del día sábado. En otra parte, donde si nos
organizamos e intercambiamos ideas y llegamos a una conclusión, fue en la comunidad
completa, ya que conversamos acerca de crear una empresa de poleras con el
símbolo ciudad de dios para poder cubrir los gastos en materiales para
Llanavilla. Como toda comunidad siempre hay personas que tienen opiniones
diferentes, y bueno con todo respeto se acepta su postura. Por mi parte yo tenía la idea de vender
comida, pero al ver que el salón del costado, me refiero a 4to F, iba a hacer
una empresa de tacos, como que me puse a pensar y dije que no sería buena idea,
ya que seríamos la competencia de ellos y los ingresos a ciudad de dios no
serían tan grande como esperamos. En un principio y hasta ahora no creo que la
venta de poleras sea buena idea, pienso que invertiríamos por las puras, ya que
la mayoría de mi salón piensa que vender es cosa fácil, pero una vez estando en
el lugar de vendedor la tensión aumenta y es donde entrarán en preocupación al
no saber convencer al cliente para que les compre.
Volviendo
al día sábado 21 de junio, en la mañana pase el tiempo con algunos amigos en
donde me preguntaban qué cosa iba hacer hoy día en la tarde, y respondí: “Voy a
ir a estar con los niños de Llanavilla toda la tarde”, al rato me preguntaron
¿Por qué? Y yo dije: “Porque me siento feliz con ellos, creo que le estoy encontrando
un sentido a ciudad de Dios”. Después de algunos minutos de haber respondido,
me puse a pensar que aquellas palabras salieron de la nada de mi boca, no tuve
planeado decir eso, y me di cuenta que en realidad el hecho de hacer estas
labores sociales me ha ayudado mucho emocionalmente, ya que ahora sé controlar
mis impulsos y mis tristezas, porque encuentro en ellos la felicidad, un
momento de reírme en comunidad. A partir de este hecho identifique uno de los
pilares que es la trascendencia, y es que me gustaría que las visitas a
Llanavilla sean hasta el próximo año y que no terminen estas experiencias como
profesor de inglés.
Cuando
llegaron los niños comenzamos a trabajar en colaboración con toras personas, es
decir trabajamos en comunidad, ya que evitamos el problema que pasó el año
pasado según nuestro tutor que fue acerca de que los niños comenzaron a correr
por todo el colegio al ver los juegos del pabellón de inicial. Sin embargo,
algo parecido quería pasar y es que los niños al ver los juegos, se olvidaron
que tenían clases de inglés y querían ir de frente a jugar. Escuchaba por otro
lado que la directora del colegio de Llanavilla le comentaba a mi tutor que los
niños se sorprendían al ver los edificios de San Isidro. En ese instante comencé
a reflexionar un poco acerca de que a veces los niños no tuvieron o no tienen
las mismas oportunidades que yo tengo, y es que a veces yo me quejo de cosas
que en verdad no vale la pena renegar, y que más bien debería agradecerle a
Dios por todo lo que me ha dado. Viví la experiencia de sentir con la iglesia y
el mundo, ya que también me dio pena ver con ansias a niños que por primera quizá
veían unos juegos como este, ya que a comparación de Llanavilla, la
infraestructura de mi colegio es el triple o tal vez más.
Una
vez ya comenzado las actividades, comenzamos a reírnos todos juntos, vi de
nuevo a la niña Andreita y mi amiguito Alex, que no se si recordarán pero él
fue el que me dijo que quería ser futbolista de grande. Tuve la oportunidad de
jugar fulbito con Alex en el momento del recreo, al parecer él se apasiona con
los goles, pero hubo algo que me dijo que me gustó demasiado y hasta ahorita lo
recuerdo. Él me dijo “Quiero que un día vayas a mi casa a jugar fútbol”, en ese
momento yo le dije que si me gustaría, y en verdad me lo propongo como reto,
algún día iré a su casa a jugar el deporta que más nos gusta a los dos.
Ya
casi al final de las clases, antes del recreo, me disfrace de payaso y tuve que
improvisar un show, digo improvisar ya que el nerviosismo me ganó y se me
olvidó todo lo que tenía que hacer. Pero al fin y al cabo, hice un buen papel
de payaso y comprendí que ser payaso, no es un trabajo cualquiera, tienes que
tener talento para serlo.
Estoy
comenzando a escribir historias con los niños, pero más aún con la niña
Andreita y Alex, me gustaría escribir una historia con todos, como Valentino, que
siempre es el que nos trae más problemas en las clases aunque hoy día viví la
experiencia de liderar con inspiración ya que le llamé la atención a Valentino
para que dejará de molestar a Jesús, no lloró pero me hizo caso, y a partir de
ese momento comenzó a portarse mejor. Todos los niños se divirtieron, y con eso
me basta, porque me gustaría ver sus sonrisas para siempre. Con eso yo me puedo
animar a decir, que sería feliz, no necesitaría comer ni tomar agua con tan
solo ver aquellas sonrisas postradas en sus caritas.
Una
vez que los niños de Llanavilla se fueron, tuvimos un feed back en donde junto
con una profesora de inicial quien nos acompañó durante toda la sesión nos dio
su punto de vista acerca de nuestro trabajo, mencionó que somos una mini
comunidad y que sabemos trabajar como tal, pero lo que faltaba era mayor autoridad y organización,
en otras palabras, tener a los niños enfocados en nuestras clases a través del
papel del liderazgo. A partir de ese hecho identifique un pilar más en esta
experiencia, que es la del trabajo en equipo, además del internacionalismo, con
el hecho de utilizar el inglés en nuestras clases.
Espero
pronto volver a ver mis pequeños, desde acá ruego para que nada les pase y que
Dios los cuide y los bendiga.
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