viernes, 4 de julio de 2014

SÉPTIMA JORNADA :D

Sábado 21 de junio fue el día en que yo no tenía que estar listo para subirme al bus en busca de ir en una aventura, sino esperar a que los niños vengan a mi colegio para vivir una experiencia más. Y bueno así fue, no tengo palabras para expresar la felicidad que sentí al ver a mis pequeños jugando, divirtiéndose, riéndose y escuchando nuestra clase, pero sin embargo haré todo mi esfuerzo en dar mi declaración acerca del lindo momento que viví hoy día.
Antes que nada me gustaría empezar hablando de mi experiencia de organizar actividades. Como para todos los sábados siempre con mi mini comunidad nos reunimos en algún recreo o salida para planificar actividades con creatividad, inspiración y motivación. Pero hubo un problema, el cual ocasionó que entre mi mini comunidad haya un conflicto, y es que nosotros quedamos para quedarnos un miércoles pero nadie se quedó, más aún cuando ya habíamos confirmado nuestra asistencia. En consecuencia no pudimos organizar nada en concreto, solo dimos ideas y  a partir de eso entregamos el sílabo 2 días después de la presentación. Fue una mala experiencia debido a que nos llamaron la atención por no presentar el sílabo en la fecha solicitada, pero a partir de este hecho mi mini comunidad llegó a la conclusión que si queremos hacer las cosas de una buena manera debemos comprometernos y esforzarnos, cosa que siempre lo hacíamos pero por obvios motivos no nos pudimos organizar ni planificar mucho la clase del día sábado. En otra parte, donde si nos organizamos e intercambiamos ideas y llegamos a una conclusión, fue en la comunidad completa, ya que conversamos acerca de crear una empresa de poleras con el símbolo ciudad de dios para poder cubrir los gastos en materiales para Llanavilla. Como toda comunidad siempre hay personas que tienen opiniones diferentes, y bueno con todo respeto se acepta su postura.  Por mi parte yo tenía la idea de vender comida, pero al ver que el salón del costado, me refiero a 4to F, iba a hacer una empresa de tacos, como que me puse a pensar y dije que no sería buena idea, ya que seríamos la competencia de ellos y los ingresos a ciudad de dios no serían tan grande como esperamos. En un principio y hasta ahora no creo que la venta de poleras sea buena idea, pienso que invertiríamos por las puras, ya que la mayoría de mi salón piensa que vender es cosa fácil, pero una vez estando en el lugar de vendedor la tensión aumenta y es donde entrarán en preocupación al no saber convencer al cliente para que les compre.
Volviendo al día sábado 21 de junio, en la mañana pase el tiempo con algunos amigos en donde me preguntaban qué cosa iba hacer hoy día en la tarde, y respondí: “Voy a ir a estar con los niños de Llanavilla toda la tarde”, al rato me preguntaron ¿Por qué? Y yo dije: “Porque me siento feliz con ellos, creo que le estoy encontrando un sentido a ciudad de Dios”. Después de algunos minutos de haber respondido, me puse a pensar que aquellas palabras salieron de la nada de mi boca, no tuve planeado decir eso, y me di cuenta que en realidad el hecho de hacer estas labores sociales me ha ayudado mucho emocionalmente, ya que ahora sé controlar mis impulsos y mis tristezas, porque encuentro en ellos la felicidad, un momento de reírme en comunidad. A partir de este hecho identifique uno de los pilares que es la trascendencia, y es que me gustaría que las visitas a Llanavilla sean hasta el próximo año y que no terminen estas experiencias como profesor de inglés.
Cuando llegaron los niños comenzamos a trabajar en colaboración con toras personas, es decir trabajamos en comunidad, ya que evitamos el problema que pasó el año pasado según nuestro tutor que fue acerca de que los niños comenzaron a correr por todo el colegio al ver los juegos del pabellón de inicial. Sin embargo, algo parecido quería pasar y es que los niños al ver los juegos, se olvidaron que tenían clases de inglés y querían ir de frente a jugar. Escuchaba por otro lado que la directora del colegio de Llanavilla le comentaba a mi tutor que los niños se sorprendían al ver los edificios de San Isidro. En ese instante comencé a reflexionar un poco acerca de que a veces los niños no tuvieron o no tienen las mismas oportunidades que yo tengo, y es que a veces yo me quejo de cosas que en verdad no vale la pena renegar, y que más bien debería agradecerle a Dios por todo lo que me ha dado. Viví la experiencia de sentir con la iglesia y el mundo, ya que también me dio pena ver con ansias a niños que por primera quizá veían unos juegos como este, ya que a comparación de Llanavilla, la infraestructura de mi colegio es el triple o tal vez más.
Una vez ya comenzado las actividades, comenzamos a reírnos todos juntos, vi de nuevo a la niña Andreita y mi amiguito Alex, que no se si recordarán pero él fue el que me dijo que quería ser futbolista de grande. Tuve la oportunidad de jugar fulbito con Alex en el momento del recreo, al parecer él se apasiona con los goles, pero hubo algo que me dijo que me gustó demasiado y hasta ahorita lo recuerdo. Él me dijo “Quiero que un día vayas a mi casa a jugar fútbol”, en ese momento yo le dije que si me gustaría, y en verdad me lo propongo como reto, algún día iré a su casa a jugar el deporta que más nos gusta a los dos.
Ya casi al final de las clases, antes del recreo, me disfrace de payaso y tuve que improvisar un show, digo improvisar ya que el nerviosismo me ganó y se me olvidó todo lo que tenía que hacer. Pero al fin y al cabo, hice un buen papel de payaso y comprendí que ser payaso, no es un trabajo cualquiera, tienes que tener talento para serlo.
Estoy comenzando a escribir historias con los niños, pero más aún con la niña Andreita y Alex, me gustaría escribir una historia con todos, como Valentino, que siempre es el que nos trae más problemas en las clases aunque hoy día viví la experiencia de liderar con inspiración ya que le llamé la atención a Valentino para que dejará de molestar a Jesús, no lloró pero me hizo caso, y a partir de ese momento comenzó a portarse mejor. Todos los niños se divirtieron, y con eso me basta, porque me gustaría ver sus sonrisas para siempre. Con eso yo me puedo animar a decir, que sería feliz, no necesitaría comer ni tomar agua con tan solo ver aquellas sonrisas postradas en sus caritas.
Una vez que los niños de Llanavilla se fueron, tuvimos un feed back en donde junto con una profesora de inicial quien nos acompañó durante toda la sesión nos dio su punto de vista acerca de nuestro trabajo, mencionó que somos una mini comunidad y que sabemos trabajar como tal, pero lo que  faltaba era mayor autoridad y organización, en otras palabras, tener a los niños enfocados en nuestras clases a través del papel del liderazgo. A partir de ese hecho identifique un pilar más en esta experiencia, que es la del trabajo en equipo, además del internacionalismo, con el hecho de utilizar el inglés en nuestras clases.

Espero pronto volver a ver mis pequeños, desde acá ruego para que nada les pase y que Dios los cuide y los bendiga.




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