El día 30 de mayo, yo junto con
mi salón partimos nuevamente a Llanavilla para continuar con nuestra labor
social de clases de inglés. En esta oportunidad tuvimos como meta pintar los
círculos de seguridad, objetivo que nos habíamos planteado como comunidad el
año pasado tras la venta de palomitas de maíz que realizamos. Durante nuestro transcurso en Llanavilla,
pude vivir nuevas experiencias junto con mis alumnos, pues a pesar de que los
conozca y haya trabajado junto a ellos más de un año, siempre me hacen sentir
de una manera distinta a la que cuando yo estoy con mis amigos.
El trabajo en comunidad es más
eficiente que el trabajo personal
Antes de empezar narrando mi
experiencia el día 30 de mayo, quisiera mencionar que cumplí la experiencia de
trabajar en comunidad y de organizar actividades. En primer lugar, el trabajo
en comunidad se vio evidenciado en la colaboración de todos para el desarrollo
de la clase, pues mientras que uno de los miembros de mi mini comunidad se
encontraba al frente, los otros miembros restantes se encargaban de captar la
atención de los niños para que presten atención. Esta ayuda mutua nos sirvió
demasiado, pues dejamos en claro que cada miembro del grupo es importante y que
sin él probablemente las cosas no salgan igual.
Por otro lado, en cuanto a la
organización de actividades, yo junto con mi grupo planificamos lo que íbamos a
realizar días previos a la visita de Llanavilla, donde pudimos a la vez hacer
como un pequeño conversatorio mencionando nuestras debilidades y fortalezas,
con el fin de mejorar en lo que nos falta y crecer no solamente como
estudiante, sino como persona. Entonces a raíz de esto ¿Hasta qué punto la
participación activa de cada uno de los miembros de la mini comunidad puede
contribuir al desarrollo de una mejor clase? Seguramente eso verá en el esfuerzo
y dedicación que nosotros pongamos, haciendo referencia al compromiso y al no
caer en la rendición.
En el lapso en el que estuvimos
en Llanavilla dando clases, pude valorar mucho más las palabras que me decían
algunos profesores míos, puesto que siempre me dejaban claro que si el respeto
y la responsabilidad era algo que le faltaba a una persona, ésta no podría
tener una visión evolutiva sobre su propia vida. ¿A qué quiero llegar con esto?
En sí, yo siempre inculco en los niños de Llanavilla que más allá de adquirir
conocimientos y ser el mejor de la clase, lo más importante es dar todo tu
esfuerzo para que seas una persona que cumpla con sus deberes, y que siempre
guarde respetos con todos, pues de qué le serviría tener tanta noción sobre un
tema si es que no puede interactuar con otros con coherencia. A raíz de esto,
puedo mencionar que en esta visita a Llanavilla cumplí con la experiencia de
Buscar la verdad y actuar con coherencia, pues le enseñe las buenas acciones en
relación al respeto y la responsabilidad, y como nosotros podemos desempeñarnos
con los demás.
¿En qué medida influye el mal
ambiente casero en el comportamiento de los niños?
Algo nuevo que pude experimentar
recién este año, es el comportamiento de un niño llamado Alexander, pues aparte de ser molestoso y de no
saber escuchar a sus mayores, es un niño con reacciones agresivas hacia sus
compañeros. Yo durante el transcurso de mi visita traté de conversar con él,
pero cada vez que le preguntaba por qué se comportaba de esa manera, lo único
que me decía era que quisiera jugar todo el rato en el colegio y llegar a su
casa solamente para dormir. A partir de esto yo pude vivir una experiencia más
de Ciudad de Dios, pues sentí con la iglesia y el mundo, ya que pude analizar e
interpretar de una manera realista lo que
Alexander me dijo, donde llegué a la conclusión que él prefería pasar
más tiempo en el colegio, donde posiblemente podía reírse y que no quería ir a
su casa porque posiblemente podría tener problemas que lo perjudican anímicamente
o físicamente tal vez. Entonces a raíz de todo ¿Qué es lo que yo puedo hacer?
¿Cuál sería mi rol? Lo único que pensé en aquel momento fue que debía tenerle
un poco más de comprensión a Alexander, y dejarle en claro que yo era un amigo
más con quien podía hablar y tal vez jugar. 
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